El más célebre ‘fIashing’ del fotoperiodismo mexicano

"Si fue una fortuna haber estado a los pies de ella y sigo a los pies de Marilyn", comentó el fotógrafo, quien aun recuerda en forma perfecta a la rubia, durante la visita que hizo a esta ciudad, meses antes de su muerte, "ya nos íbamos a retirar del hotel donde nos habían dado cita cuando llegó, después de una hora de retraso".

El destino que da y quita, hizo que la fotografía que llevó a la fama a Antonio Caballero, hoy ya no esté en el archivo de imágenes que con él ha cambiado de giro, domicilio y fortuna. Treinta y siete años después de que el icono que tenía su origen en el cuerpo de Norma Jean visitara la ciudad de México, el fotógrafo aún tiene el recuerdo preciso del instante en que pudo constatar que la estrella no mintió cuando dijo que la única ropa que utili zaba para dormir era su Chanel número 5.

A Marilyn Monroe, quien a su paso por México compró máscaras, probó las tortillas de El Taquito e incorporó a su guardarropa un suéter de Chiconcoac, le quedaban unas semanas de vida. Antonio Caballero (ciudad de México, 1940) era por entonces fotógrafo free lance del diario Cine Mundial , una publicación especializada en el mundillo de los espectáculos. Aquel 22 de febrero de 1962 llegó, en compañía de sus colegas José Luis Mújica y Mario Marzano, al salón virreinal del Hotel Hilton a cubrir la única conferencia de prensa en la que se dejaría ver la estrella de La comezón del séptimo año. “Eso era un caos de fotógrafos, camarógrafos, reporteros de radio y de prensa, de gente que se coló. Eran más de las tres y media de la tarde y Marilyn no aparecía. Ya nos íbamos pero la jefa de Relaciones Públicas nos detuvo: ‘No, por favor no se vayan’. Nos quedamos como no queriendo. Finalmente Marilyn salió por un elevador de servicio escoltada por dos guaruras. Nos le acercamos, la rodeamos. Les dije a mis compañeros que nos fuéramos para atrás, que íbamos a sacar fotos de ovalito, pero nadie me hizo caso . En medio del alboroto yo quedé a sus pies y me tuve que quedar sentado. Pusieron un banquito muy bonito, una mesita y una copa. Cuando le estaban sirviendo el champagne fue que disparé la foto en la que la sorprendí cruzando las piernas. Fue una foto de suerte”.

La imagen que al revelarse e imprimirse mostró el más célebre fIashing del fotoperiodismo mexicano (ver Luna Córnea 12), y que se publicó por primera vez con un sticker sobre la “parte púbica”, sirvió para unas cuantas copias de regalo y después desapareció. Según Caballero, el negativo estuvo en manos de su compadre Marsano, luego en las de Raúl “El Negro” Isunza y finalmente lo hizo perdedizo un tal Servín, que trabajaba en El Sol de México y en El Nacional. | Alfonso Morales

- Fragmento del texto “La generación jet de Antonio Caballero”, publicado en Luna Córnea 18. La máquina de narrar (Conaculta, Centro de la Imagen, 1999).

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